Antes que nada, eso de que en un fin de semana no se puede hacer mucho no es cierto. Nuestro recorrido empezó el viernes a las 23h45 partiendo de Guayaquil en un bus de Transportes Ecuador hacia Quito. Como dato actualizado, el pasaje ya no cuesta $10 (ahora cuesta $12) y piden cédula de identidad al comprarlo. Mi amiga quien compró los pasajes en la mañana tuvo que hacerlo con los scans de los otros tres.

Fue un viaje normal, con el tiempo estimado de 8 hrs aunque terminaron siendo 7. Por momentos agradecía que el carro haya ido a toda velocidad (aunque en las curvas subiendo a la sierra ya no me hacía tanta gracia) pero gracias al señor chofer profesional del volante que nos permitió llegar a nuestro destino (risas grabadas) pudimos llegar a la Estación de Chimbacalle donde nos esperaba el tren que habíamos reservado con 4 días de anticipación. La ruta que tomamos se llama Camino al Boliche y su costo está entre $25 y $30, pueden consultar otras rutas aquí.

Tren Quito Boliche

Ya que el tramo desde Quito estaba en reparación, nos trasladaron en un bus hacia Tambillo (como 20 minutos hacia el sur de Quito) donde al llegar nos ubicaron en nuestros respectivos vagones para empezar el viaje hacia Machachi – Boliche. En el camino nos brindaron snacks (el vagón que escogimos fue el de $30 por eso teníamos un poquito más de privilegios: asientos frontales, vagón de madera y mucho más espacio) los otros vagones tienen asientos tipo bus. Nos acompañó un guía muy amable y que conocía muy bien el recorrido, alrededor de 30 minutos después llegamos a Machachi donde nos recibió la banda del pueblo con folklore de ese que tanto disfrutan los extranjeros.  Luego de estar alrededor de 20 minutos en la Estación de Machachi, partirmos hacia El Boliche, una área recreacional del callejón interandino cercano a Latacunga (creo que fue una hora más de viaje). Al llegar nos dijeron que podríamos recorrer la zona con guianza o sin ella ya que todo estaba señalizado. Decidimos entrar a la cafetería a aclimatarnos un rato y luego empezar a caminar. Caminamos alrededor de una hora entre enormes árboles , viento y mucho, mucho sol. Al volver nos esperaba ya el tren para iniciar el retorno a Quito.

Ilinizas

Como dato interesante, si el cielo está despejado desde el vagón podrán apreciar los Ilinizas con todo y nieve en uno de sus picos. Asomarse por la ventana del vagón para ver el tren virar es extrañamente divertido. Debe ser por la poca costumbre que tenemos de apreciar estos paisajes, no lo se. Los perros persiguen el tren ladrando, guardias en moto recorren los poblados junto al tren para avisar el paso del tren, aunque este va pitando y echando humo que dudo que sea imperceptible. Los niños corren hasta donde les está permitido acercarse y saludan a los que vamos dentro, al igual que casi todas las personas que se quedan apreciando el recorrido al paso.

Niños Cotopaxi

Llegamos a Quito y entre una reservación mal hecha, un cuarto terrible para 4 y una torrencial lluvia que nos hizo “pagar piso como monos” pasamos la noche en la capital. A las 08h00 estábamos dejando el hotel para tomar un bus desde la Terminal de Quitumbe para salir hacia Latancunga. El pasaje cuestá $2,50 y demora 2 horas en llegar a la capital de la Provincia del Cotopaxi. La Terminal de Latacunga no es nada del otro mundo, pequeña y bastante olvidada, los únicos carros que parten de ahí son hacia el centro del país, el único destino que pude reconocer era Ambato. Nos acercamos a una cooperativa que ya no recuerdo el nombre y salimos hacia Zumbahua, un pequeño pueblo cercano al Quilotoa. Este bus costó $2 más y demoraba una hora y media en llegar. El paisaje en el camino es espectacular les recomiendo ni siquiera quedarse dormidos, en total habíamos viajado ya casi 3 horas y media cuando al fin llegamos a Zumbahua, este pueblo queda en la carretera y apenas tiene locales y casas alrededor.

Tomamos una camioneta con un señor muy amable que nos ofreció llevarnos por $2 cada uno al mirador del Quilotoa. La carretera tiene curvas pronunciadas pero el señor dominaba el camino, en unos 15 minutos estuvimos ya arriba. Le pedimos que nos recoja en una hora en el mismo lugar y empezamos a caminar. Encontrarán hostales y restaurantes a precios cómodos. Pasamos por una improvisada cancha de volleyball y un camino de piedras hasta terminar de subir al mirador. La altura empezó a sentirse hasta que divisamos un pequeño camino en descenso, unos pasos después estaba la Laguna del Quilotoa, una imponente laguna de color turquesa cuyas aguas, cabe recalcar, no son aptas para el consumo debido a la cantidad de minerales y azufre en ellas.

Laguna Quilotoa

 

A muchos descender les toma alrededor de 30 minutos, pero como todo en la sierra, la bajada es fácil pero subir es lo difícil. Vimos un pareja que subía con equipos de camping y nos contaron que llegaban casi dos horas subiendo y que pasaron la noche ahí junto a la laguna. Eso me queda pendiente…

Aguas del Quilotoa

Almorzamos en un pequeño hostal bastante acogedor, llamado Pacha Mama. Vale mencionar que la comida estaba deliciosa, como hecha por abuelita. Buscamos al señor de la camioneta que nos estuvo esperando casi la 1h30 de nuestro paseo y nos cobró $2 adicionales por el tiempo extra, lo cual me sigue pareciendo bastante económico. Nos dejó nuevamente en Zumbahua, donde pudimos tomar un bus hacia Quevedo.

Como verán, no hay forma directa de llegar. La ruta que tomamos desde Quito y puedes aplicar de regreso fue:

Quito (Terminal de Quitumbe) a Latacunga: $2,50 (Tiempo: 2 hrs)
Latacunga (Terminal) – Zumbahua: $2,10 (Tiempo: 1h30 hrs)
Zumbahua – (camioneta hacia el Quilotoa) $2 (por persona). (Tiempo: 15 min)

De regreso a Guayaquil (se aplica de ida):

Camioneta desde el Quilotoa a Zumbahua: $2 (por persona) (Tiempo: 15 min)
Zumbahua a Quevedo: $2,50 (Tiempo: 3 hrs)
Quevedo – Guayaquil: $3,10 (Tiempo: 3 hrs)

Saliendo de Zumbahua a Quevedo empezó a llover, por lo que el bus iba bastante lento por el lodo que bajaba de las montañas. Fuera de eso, todas las carreteras están en perfectas condiciones.

En general, esta temporada invernal no es la más óptima para un viaje a la sierra. En Quito aguantamos un poco de lluvia saliendo de cenar y eso no es tan divertido cuando eres de la costa. Pese a los pronósticos de mal clima, tomamos el riesgo y todo salió de maravilla.

Nuestro presupuesto total para el viaje fue de $80 por todo el fin de semana, viajamos 4 personas, tomamos una infinidad de buses y recorrimos varios pueblos. Viajar es sin duda, la mejor forma de empezar el año 😉

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