Decidí escribir esto sintiéndolo. Sintiéndolo de verdad. Estoy sentada en el escritorio de la oficina y veo que aún faltan 90 minutos para salir corriendo cual Pedro Picapiedra y llegar a mi casa a acostarme en posición fetal -modo bolita- en mi cama. No me importa que aún no hayan pagado la quincena, no me importa si llueve, no importa nada, no puedo pensar en otra cosa que no sea en un alma carritativa que me traiga una ibuprofeno y me calmé este dolor.

Cuando mi prima de 14 años tuvo su primera regla a los 12 años dijo: “estoy con la monstruación”. No estaba equivocada. No hay nada más monstruoso que esto. No quiero comer, no tengo ganas de escuchar música, el aire acondicionado no ayuda y es la 3era taza de te que me tomo. No tengo pastillas a la mano así que “aguanto como macha”. Como mártir diría yo.

Pensar que cuando llega tu menarquia, mucha gente te felicita. Si, te felicitan “por convertirte en señorita”. A quien le puede parecer un logro el constante vaivén de hormonas. ¿A quién?

Dios baja y le dice a Eva:
-¡Mujer! ¡Has comido de esa manzana! ¡Ahora tu pecado lo pagarás con sangre!
-Mmm ¿Puedo pagarlo en cuotas?
…y así se creó la menstruación.

Antes que nada, eso de que en un fin de semana no se puede hacer mucho no es cierto. Nuestro recorrido empezó el viernes a las 23h45 partiendo de Guayaquil en un bus de Transportes Ecuador hacia Quito. Como dato actualizado, el pasaje ya no cuesta $10 (ahora cuesta $12) y piden cédula de identidad al comprarlo. Mi amiga quien compró los pasajes en la mañana tuvo que hacerlo con los scans de los otros tres.

Fue un viaje normal, con el tiempo estimado de 8 hrs aunque terminaron siendo 7. Por momentos agradecía que el carro haya ido a toda velocidad (aunque en las curvas subiendo a la sierra ya no me hacía tanta gracia) pero gracias al señor chofer profesional del volante que nos permitió llegar a nuestro destino (risas grabadas) pudimos llegar a la Estación de Chimbacalle donde nos esperaba el tren que habíamos reservado con 4 días de anticipación. La ruta que tomamos se llama Camino al Boliche y su costo está entre $25 y $30, pueden consultar otras rutas aquí.

Tren Quito Boliche

Ya que el tramo desde Quito estaba en reparación, nos trasladaron en un bus hacia Tambillo (como 20 minutos hacia el sur de Quito) donde al llegar nos ubicaron en nuestros respectivos vagones para empezar el viaje hacia Machachi – Boliche. En el camino nos brindaron snacks (el vagón que escogimos fue el de $30 por eso teníamos un poquito más de privilegios: asientos frontales, vagón de madera y mucho más espacio) los otros vagones tienen asientos tipo bus. Nos acompañó un guía muy amable y que conocía muy bien el recorrido, alrededor de 30 minutos después llegamos a Machachi donde nos recibió la banda del pueblo con folklore de ese que tanto disfrutan los extranjeros.  Luego de estar alrededor de 20 minutos en la Estación de Machachi, partirmos hacia El Boliche, una área recreacional del callejón interandino cercano a Latacunga (creo que fue una hora más de viaje). Al llegar nos dijeron que podríamos recorrer la zona con guianza o sin ella ya que todo estaba señalizado. Decidimos entrar a la cafetería a aclimatarnos un rato y luego empezar a caminar. Caminamos alrededor de una hora entre enormes árboles , viento y mucho, mucho sol. Al volver nos esperaba ya el tren para iniciar el retorno a Quito.

Ilinizas

Como dato interesante, si el cielo está despejado desde el vagón podrán apreciar los Ilinizas con todo y nieve en uno de sus picos. Asomarse por la ventana del vagón para ver el tren virar es extrañamente divertido. Debe ser por la poca costumbre que tenemos de apreciar estos paisajes, no lo se. Los perros persiguen el tren ladrando, guardias en moto recorren los poblados junto al tren para avisar el paso del tren, aunque este va pitando y echando humo que dudo que sea imperceptible. Los niños corren hasta donde les está permitido acercarse y saludan a los que vamos dentro, al igual que casi todas las personas que se quedan apreciando el recorrido al paso.

Niños Cotopaxi

Llegamos a Quito y entre una reservación mal hecha, un cuarto terrible para 4 y una torrencial lluvia que nos hizo “pagar piso como monos” pasamos la noche en la capital. A las 08h00 estábamos dejando el hotel para tomar un bus desde la Terminal de Quitumbe para salir hacia Latancunga. El pasaje cuestá $2,50 y demora 2 horas en llegar a la capital de la Provincia del Cotopaxi. La Terminal de Latacunga no es nada del otro mundo, pequeña y bastante olvidada, los únicos carros que parten de ahí son hacia el centro del país, el único destino que pude reconocer era Ambato. Nos acercamos a una cooperativa que ya no recuerdo el nombre y salimos hacia Zumbahua, un pequeño pueblo cercano al Quilotoa. Este bus costó $2 más y demoraba una hora y media en llegar. El paisaje en el camino es espectacular les recomiendo ni siquiera quedarse dormidos, en total habíamos viajado ya casi 3 horas y media cuando al fin llegamos a Zumbahua, este pueblo queda en la carretera y apenas tiene locales y casas alrededor.

Tomamos una camioneta con un señor muy amable que nos ofreció llevarnos por $2 cada uno al mirador del Quilotoa. La carretera tiene curvas pronunciadas pero el señor dominaba el camino, en unos 15 minutos estuvimos ya arriba. Le pedimos que nos recoja en una hora en el mismo lugar y empezamos a caminar. Encontrarán hostales y restaurantes a precios cómodos. Pasamos por una improvisada cancha de volleyball y un camino de piedras hasta terminar de subir al mirador. La altura empezó a sentirse hasta que divisamos un pequeño camino en descenso, unos pasos después estaba la Laguna del Quilotoa, una imponente laguna de color turquesa cuyas aguas, cabe recalcar, no son aptas para el consumo debido a la cantidad de minerales y azufre en ellas.

Laguna Quilotoa

 

A muchos descender les toma alrededor de 30 minutos, pero como todo en la sierra, la bajada es fácil pero subir es lo difícil. Vimos un pareja que subía con equipos de camping y nos contaron que llegaban casi dos horas subiendo y que pasaron la noche ahí junto a la laguna. Eso me queda pendiente…

Aguas del Quilotoa

Almorzamos en un pequeño hostal bastante acogedor, llamado Pacha Mama. Vale mencionar que la comida estaba deliciosa, como hecha por abuelita. Buscamos al señor de la camioneta que nos estuvo esperando casi la 1h30 de nuestro paseo y nos cobró $2 adicionales por el tiempo extra, lo cual me sigue pareciendo bastante económico. Nos dejó nuevamente en Zumbahua, donde pudimos tomar un bus hacia Quevedo.

Como verán, no hay forma directa de llegar. La ruta que tomamos desde Quito y puedes aplicar de regreso fue:

Quito (Terminal de Quitumbe) a Latacunga: $2,50 (Tiempo: 2 hrs)
Latacunga (Terminal) – Zumbahua: $2,10 (Tiempo: 1h30 hrs)
Zumbahua – (camioneta hacia el Quilotoa) $2 (por persona). (Tiempo: 15 min)

De regreso a Guayaquil (se aplica de ida):

Camioneta desde el Quilotoa a Zumbahua: $2 (por persona) (Tiempo: 15 min)
Zumbahua a Quevedo: $2,50 (Tiempo: 3 hrs)
Quevedo – Guayaquil: $3,10 (Tiempo: 3 hrs)

Saliendo de Zumbahua a Quevedo empezó a llover, por lo que el bus iba bastante lento por el lodo que bajaba de las montañas. Fuera de eso, todas las carreteras están en perfectas condiciones.

En general, esta temporada invernal no es la más óptima para un viaje a la sierra. En Quito aguantamos un poco de lluvia saliendo de cenar y eso no es tan divertido cuando eres de la costa. Pese a los pronósticos de mal clima, tomamos el riesgo y todo salió de maravilla.

Nuestro presupuesto total para el viaje fue de $80 por todo el fin de semana, viajamos 4 personas, tomamos una infinidad de buses y recorrimos varios pueblos. Viajar es sin duda, la mejor forma de empezar el año😉

“Los artistas son de las personas mas dinámicas y llenas de valor sobre la faz de la Tierra. Tienen que lidiar con mas rechazos en un año que lo que la mayoría de las personas en toda su vida. Cada día se enfrentan al reto financiero de vivir con trabajos temporales, con la falta de respeto de la gente que cree que deben obtener trabajos “reales”, y su propio miedo a no volver a trabajar nunca más…. Cada día tienen que ignorar la posibilidad de que esa visión a la que han dedicado toda su vida es un sueño muy lejano. Con cada año que pasa, muchos de ellos miran mientras las demás personas de su edad obtienen los valores de una vida normal -el coche, la familia, la casa, el nido…- Pero ellos se mantienen aferrados a su sueño sin importar los sacrificios. ¿Por qué? Porque los artistas están dispuestos a dar su vida entera a un momento -a aquella línea, risa, gesto, o a aquella interpretación que le robe el alma al público. Los artistas son seres que han probado el néctar de la vida en ese momento detenido en el tiempo, cuando entregaron su espíritu creativo y tocaron el corazón de alguien más. En ese instante, estuvieron más cerca de la magia y la perfección de lo que nadie jamás puede estar. Y en sus corazones saben que el dedicarse a ese momento vale mil vidas más.” ~David Ackert

 

La aventura empezó el jueves 27 de octubre a las 19h30 en el Terminal Terrestre cuando nos subimos al bus de CIFA con un cerro de maletas llenas de emoción, misma emoción que a ratos se nos iba por el dolor de espalda de los “asientos cama” que tuvimos que aguantar hasta el medio día que llegamos a Piura, de ahí tomamos otro bus, esta vez uno de Cruz del Sur hasta las 07h00 del sábado 29 que llegamos a Lima finalmente.

Luego de pasar un divertido sábado en Lima, llegó el gran día, nos arreglamos temprano y al medío día salimos para Scencia, el Centro de Convenciones donde se presentaba The Kills. Llegamos tan temprano que aún estaban recogiendo sillas de un evento anterior, nos quedamos ahí de pie un rato viendo como poco a poco empezaron a armar el escenario de lo que sería una de las noches más geniales de este año.

Hablamos con uno de los del Staff a ver si sería posible tomarnos una foto y conseguir el autógrafo pero antes de que nos confirme el dato, los de seguridad nos pidieron que salgamos a hacer fila como todos😦 Salimos, eran casi las 14h00 y comenzó la espera…

Con entrada en mano, a las 20h40 ya estabamos adentro esperando que empiece el show. Como dice mi viejo y conocido refrán: El que madruga encuentra puesto temprano u__u Efectivamente el ir temprano hizo que estemos no en primera fila, sino ¡al pie del escenario!…y salieron ese par, Alison Mosshart con su cabello entre fucsia y negro y Jamie con una suave sonrisa, saludaron al público y empezamos todos a movernos como locos con No Wow. Los tacos de Alison hacían que se resbale en el escenario, así que mientras cantaba, le empezó a poner cinta al piso, siguió Future Starts Slow, Heart is beating drum y con Cheap and Cheerful nos alocamos otra vez. Confieso que cuando tocaron DNA me quedé sin garganta, la coreamos completa…en si no dejé de corear todo el concierto. DNA, Satellite y Last Day of Magic seguidas fue demasiado para mi corazoncito.❤

Filmadas humildemente con mi cybershot desde la primera primerísima fila, Pezuña Box 😄

Black Balloon, con la gente y sus globos negros en mano y Last Goodbye, los momentos emotivos de la noche. El concierto terminó con Fried My Brains, lamentablemente sus canciones son tan cortas que todo se nos hizo tan rápido…¡pero intenso! Cuando Alison y Jamie se retiraron con los aplausos y gritos de emoción de todos nosotros, me ayudaron a subirme al escenario, con medio cuerpo arriba alcancé a arrancar del piso el setlist con el que Alison se guió todo el concierto, guardé bien esa hoja y salimos corriendo con dirección al Hotel Westin donde se hospedaba The Kills.

El hotel es tan aniñado que sentí que nos iban a cobrar hasta por pisar las alfombras…y asi fue. Debo reconocer que la atención es tan polite que desde el guardia nos abrió las puertas y entramos como si estuviesemos hospedados en la suite presidencial, nadie nos preguntó a donde ibamos ni nada, caminamos hacia el bar como si nada, nos sentamos y pedimos unos cuantos tragos… unos cuantos que dieron como resultado una cuenta de $200 (un par de Red Bull nos costaron $20) pero todo valió la pena ya que nos acercamos a Alison cuando entró al lobby del hotel, fui con Claudia y le dijimos: Alison nos puedes firmar esto? y ella: Oh si, seguro! (todo en inglés claro). Luego se acercaron los demás, con revistas y todo lo que sea firmable, le dijimos que viajamos 30 horas por bus para verla y ella nos sonrió y muy amablemente se tomó fotos y me firmó mi setlist.❤

Pagamos la mega cuenta y salimos más que felices, a actualizar nuestros estados de facebook y fotos de perfil a esperar los comentarios. Luego de conocer a Placebo y Alison Mosshart…Jack White eres el siguiente.

Para ver las fotos del concierto, click aquí.

Si alguna vez escuchaste sobre Mancora y su comparación con Montañita, seguro te dieron ganas de ir. Pero la idea de salir del país sin saber como es el viaje y mucho menos de cuanto se gasta es lo que detiene a muchos. Mi experiencia (como de costumbre, de ir a ver que se hace) me llevó con 3 amigos a visitar tierras peruanas. A pedido del público les dejo este post de 10 puntos clave para pasar un fin de semana en Mancora con menos de $100.

1. Transporte. En el Terminal Terrestre puedes tomar un bus de CIFA, nosotros optamos por el de las 04h45, hay salidas cada dos horas aproximadamente. Al comprar el pasaje te entregarán dos papeles para entregar en migración, guárdalos bien. Ten cuidado con tu equipaje de mano, ya que se suben pasajeros en Yaguachi o Naranjal que van camino a Machala y pues…uno nunca sabe.

2. Migración. CIFA hace dos paradas obligatorias, en la salida de Ecuador y en el ingreso a Perú. Baja con TODO tu equipaje de mano, no dejes nada en el bus. Si llegaste con tiempo al terminal, llena los papeles con la información requerida de una vez, así no pierdes tiempo en la cola. Puedes entrar a Perú con tu cédula de identidad o con tu pasaporte. NO se necesita visa y los trámites en migración no cuestan nada. En el control de ingreso a Perú puedes cambiar ya los dólares a soles. El cambio está a 2,60 soles, aunque en Mancora encuentras a 2.70 (en Lima me dieron el dólar a 2,80) Puedes cambiar unos $30 y ya tienes unos 78 soles (que es lo que yo hice) suficientes para sobrevivir un día.

1 Nuevo Sol Peruano = 0,36075 Dólares Estadounidenses


3. Tumbes. El bus llegará hasta la Terminal de CIFA en Tumbes. Nosotros tomamos una mototaxi hasta Zorritos (la primera playa que visitamos) y nos cobró 40 soles. Si el muy sabido se pone a dar vueltas amablemente para ayudarte a encontrar hotel, te cobrará mínimo 10 soles. Así que no te dejes ver la cara, la sabidez criolla también la ves en tierras peruanas.

4. Zorritos. No, no es una playa alternativa. Zorritos es un balneario que de balneario en si, no tiene mucho. Las olas son fuertes y la arena está en desnivel desde que entras al agua, por lo que es perfecta para al menos llevarte un susto en el mar. Mi recomendación: entra con cuidado y no te hagas el valiente que por más nadador olímpico que seas, la corriente arrastra. Chapotear en la orilla es una opción.

5. Comida. Puedes almorzar un plato de chicharrón de pescado, viene con ensalada y arroz a tan solo 4 soles. La jarra de limonada para 4 está a 4 soles también. En total, comes con 5 soles o sea $1.80. ¡una ganga!

Zorritos, al ser una de las playas más alejadas de Lima no verás mucho turista. Es un pueblo pequeño, pero limpio y ordenado. Alquilan baños, hay tiendas pero por lo que noté estando en el día, no se ve mucha vida nocturna. Es perfecto para pasar el día, la arena es blanca, llena de conchitas y piedras pequeñitas, toda una exfoliación natural:)

6. Camino a Mancora. Desde Zorritos, llegas a Mancora en Combi, asi le dicen a nuestras queridas furgonetas, el pasaje está a 8 soles por persona y llegas aproximadamente en una hora y algo más. Más o menos como ir desde el peaje de Guayaquil hasta Playas.

7. Mancora. La Combi te dejará en el pueblo, hay tiendas, artesanías, cybers, bares, restaurants, hoteles, hostales y más. Hay más mototaxis que autos y todo está a un sol o dos de distancia. La Combi nos dejó en todo el Malecón de Mancora, ahí encontramos hospedaje a 25 soles por persona. Habitación doble, TV (con cable), baño, piscina, balcón por $9 por persona. Si, así de increible. Lástima que no alcanzamos habitación en ese, pero en la esquina del ingreso al Malecón está La Casa de Betty (1 y 2) donde nos costó lo mismo pero sin piscina. Lo mejor de todo, es que en recepción venden los pasajes de CIFA hacia Guayaquil a $15 (40 soles), salen en 3 horarios: 12h30-15h30 y otro que no recuerdo. Tomamos el de las 12h30 y estuvimos en el Terminal Terrestre de Guayaquil a las 20h00.

8. La playa de Mancora. Es extensa, el mar es mucho más tranquilo que en Zorritos, pero las olas siguen siendo fuertes; no por algo es visitada por surfistas, a quienes los ves en alta mar esperando las olas más grandes. La playa está resguardada por la Policía (por lo que pude apreciar mientras estuve ahí), asi que si vas a amanecerte bebiendo en la arena no creas que dormirás plácidamente ahí echado hasta el medio día, al menos un par de guardias estarán híncandote con el tolete.

9. Comida en Mancora. Olvidé comentar que el 99.9% de la comida que probé es picante. A veces ridículamente picante para mi gusto. Los ceviches no son como los nuestros, personalmente prefiero los peruanos aunque parezcan una enorme ensalada de mariscos curtida con limón…y ají. Una super ceviche para 4 personas está a 30 soles. $10,83 o sea $2.75 ¡¿Dime, donde comes un ceviche mixto a $2,70?!

Mojito y Pisco Sunrise

¿Me creerían si les digo que llegamos tan cansados y nunca salimos a conocer la vida nocturna? Alcanzamos a merendar unas hamburguesas (picantes por cierto) y cócteles para todos. Hay promociones de 2×1 de cocteles clásicos (para ellos el Pisco es clásico) a 15 soles. 7,50 por persona = $2,70. ¡Oh que maravilla! Nuestro plan era comprar algunas cosas en una licorera y beber en la playa hasta el amanecer, pero quedó en eso…en planes.😄

10. Artesanías y demás. No compré nada pues fuimos en plan ahorro, pero lo que pude ver es la clásica bisutería playera, ropa y demás. La verdad no estaban costosas, por ejemplo un vestido con un diseño bonito a $25. Trajes de baño a $16 y sombreros a $8. Por cierto, la atención al extranjero es muy buena.

Olvide comentarles lo hermosa que es la vista en el carretero. Pues aquí les dejo unas fotos, ¡disfruten el viaje y suerte!:)

El hermoso atardecer en Mancora :’)

Del otro lado del carretero:)

Gracias a nuestro querido representante de la música nacional (!) Delfin Quishpe, les dejo estos instants muy útiles a la hora de expresar nuestra desesperación luego de impresiones mal realizadas, cambios de última hora en los diseños, falta de salsas cuando se pide a domicilio, y hasta cuando se llega al cine después de los trailers u__u

INSTANT 1

INSTANT 2

😀 ¡Risas aseguradas!😀

Si estás aburrido de la mismas posturas, revisa este interesante Kamasutra geek…el placer de arreglar tu computador! xD

 

 

2010 fue el año de experiencias inolvidables. Cada recuerdo…

Tres viajes a Quito. La ciudad que tanto me gusta de este país, donde me divierto con amigos que no veo siempre. The Cranberries, un concierto vivido justo en mi cumpleaños fue algo especial. Corear esas canciones que tanto me hizo escuchar mi mamá de pequeña y con la emoción de saber que era el primer concierto al que iba en mi vida…was not my imagination.:)

Estudiar modelaje. Aunque molesto con que haberlo hecho me hizo perder neuronas, aprendí y mucho. Aprendí a caminar con elegancia, a sentarme recta y a comportarme como señorita u_u. Desfilar por una pasarela fue algo que jamás me hubiese imaginado, pero lo hice; aunque lo dejé a medias… no se si algún día lo termine de estudiar, aunque conociéndome…quien sabe.

Salir del país. Al fin supe lo que es estar tan lejos de casa. Aunque ni tanto, de todas formas Lima está solo a 25 horas en bus. Un viaje largo, pero que vale la pena repetir, conocí gente nueva en una ciudad enorme y con aire acondicionado ambiental. Perú, espero visitarte de nuevo.

Mi sueño se hizo realidad, conocer a Placebo en persona, verlos tocar en primera fila, ver a esos hombres de aspecto andrógeno de los videos raros, especialmente a ese tipo bajito de voz nasal que nunca imaginé verlo tan cerca… Valió la pena cada hora del camino, cada dólar cambiado a sol, cada minuto en la fila, cada canción cantada con el alma, cierro los ojos mientras escucho sus discos y regreso a esa noche donde aún puedo oír en el fondo los gritos, los aplausos, las luces y el corazón palpitando a mil. ¡simplemente inolvidable!😀

Estar del otro lado al subirme a un escenario, tomar el micrófono y cantar sola. ¡Que minutos tan intensos! Nervios, manos que sudan, voz que tiembla. Tres niveles aprobados en Borkis y aún me falta mucho por aprender…aunque ya puedo ir a karaokes con la frente en alto. ¡ja!

Una despedida a mi vieja pc. Mi pequeña y a la vez gran compañera de amanecidas cerró sesión conmigo. Llegó una hermosa iMac en reemplazo y cambié el clon por la manzana. Mi iPod compañero de viajes y horas de ocio me dejó sola por algunos meses, llegó un nuevo pequeñin hace unas horas, aunque con 78 GB menos, bienvenido mi shuffle.

Dejé de experimentar con la Sony digital y llegó a mis manos mi tan esperada Nikon. Gracias a ella pude empezar a trabajar por mi cuenta…incluso llenar una cuenta de flickr de puro experimento. Esto es solo el principio…

Una vida geek. 380 seguidores en 7 meses desde que empecé a usar Twitter. Poquísimo en comparación a otros expertos en el arte de tuitear, pero estoy aprendiendo. Me divierte pasar horas entre replies, RTs, #FF y mil y un hashtags entretenidos. La @caracolamagica1 seguirá aquí.

Mi blog, este pequeño diario que soporta mis quejas, bromas, pensamientos y demás anécdotas vividas. Gracias a todos los que se dan un tiempo para leer este resumen de mi vida.

Seguro algo más se me pasa por alto, pero son las 03h45 y el pavo de nochebuena hace que ya no piense con claridad, creo que el relleno se me subió a la cabeza.

2011 aquí te espero.

Finaliza noviembre. Empiezan las ofertas navideñas en los almacenes, la decoración roja con verde, jojojo, renos, pinos, luces, jojojo, el pavo, un gordito regalón, los décimos, el tráfico, más jojojo y de repente lo que es de esperarse, abres la bandeja de entrada de tu mail o facebook y fijo hay un par de invitaciones a las cenas navideñas.

Retrocedamos unos años en nuestras vidas para analizar de donde provienen…(Me referiré a las épocas de mi colegio, ya que en universidad la convivencia con mis compañeros está más fresca).

Estás a punto de salir de tu último año de secundaria y a la más amorosa de tus compañeras se le ocurre la idea de celebrar con una pequeña cena, porque será el último año que serán compañeras de curso. Todas que no pasan de los 17 en su mayoría, celebran inocentemente en casa de alguna, bebiendo coca-cola, un arrocito con pollo y contándose anécdotas del año aún en curso.

Te graduas y cada quien empieza a hacer su vida en diferentes universidades y carreras. Entonces otra vez llega finales de noviembre y empieza la invitación a la cenita navideña. El primer año es emocionante, ves a tus amigos y compañeros luego de un año y estás curiosa por escuchar esas emocionantes historias de cada uno. Regalitos van y vienen, dos y tres cucharadas de pavo con relleno, una que otra risa…pero cuentas los asistentes y faltan como 5. Ok, el próximo año seguro vienen.

Pasan dos años, no has visto a tus compañeros en algún tiempo. Llegas y te das cuenta que no vas vestida lo suficientemente adecuada para la ocasión. Ok, para el próximo año te asegurarás pasar por Optimoda un par de días antes. Te sientas, conversas, comes, medio bailas, hasta que de repente la gente quiere cambiar de planes porque se aburrió. Ahora tendrás que dejar a un lado la amena conversación para compartir taxis que te dirigen a salidas improvisadas donde por cierto tus padres no tienen idea y tu no tienes el permiso para asistir. A la final vas, pero te das cuenta que hubiese sido mejor que todos se quedaran donde se había iniciado la reunión. Cuentas los asistentes en la discoteca de turno y hay 7 menos. Ok, el otro año segurito vienen.

¿A bailar? ¿Pero que coño de integración es esa?

Estás a la mitad de tu carrera en la U, esta vez te aseguraste de comprar ropa nueva para estrenar (asegurándote de quitarle la etiqueta), llegas y siempre habrá uno que esté mejor vestido que tú. Total para lo que importa -piensas- . Esta vez la cena está más reducida, el tiempo para conversar es mínimo y la farra está por iniciarse… cada uno coge sus cosas y entonces yo exclamo: -“¿Que carajo? ¿Y la reunión?. De repente escucho respuestas femeninas como: -“Es que queremos farrear cada una trajo a su novio y pues nos vamos en parejas allá nos encontramos”. Ok, cuento los asistentes y esta vez faltan como 10, y yo me voy para mi casa…

Llegar y encontrar a tus ex compañeras así, no tiene precio xD

Pasan cuatro años, algunos graduados, otros egresados, otros desertaron… esta vez la cena ya no será en casa de algún compañero, será en algún restaurant donde iremos a compartir la cuenta y una amena velada. Pero ni la cuenta se comparte equitativamente ni la velada es muy amena que digamos. Entonces te das cuenta que esas compañeras con las que menos hablabas ahora ya no las soportas, aguantas un par de conversaciones  más superficiales que merengue de torta de matiné, la espera por la comida se te hace más larga que recorrido de Metrovía y el aburrimiento está a punto de hacerte caer sobre la bandeja de pan con mantequilla. Llega al fin la dichosa cena, conversas con quienes aún son tus amigos y que frecuentas al menos vía msn, pasan las horas y llega la cuenta…

¡Ahora paga hpta! Primero cuadran las cuentas del gobierno antes que cuadre la mugre cuenta de $80. Que yo no comí, que yo solo pedí agua, que yo llegué tarde, es que yo iba a pedir nada, es que mi dieta…excusas y disculpas van y vienen y fijo tres al menos terminan poniendo más de lo acordado. Cada uno se levanta y se va y ahí quedó la cena cenita. Luego de tantas complicaciones, malas caras, bocas torcidas, indirectas y demás…cuentas los asistentes de nuevo y apenas llegaron a 12. Ok, seguro el próximo año no vengo yo.

Este es otro post, servicio a la comunidad. En vista de que varias ocasiones ya me han preguntado cuanto cuesta, cuanto le vale el pasaje, la comida, la estadía y demás gastos, decidí publicar unos breves consejos para no llegar como gil.

De aquí hasta la frontera: Si vas en avión, fácil. Pero que pasa sino tenemos los $298 (incluido impuestos para el pasaje). El bus, suena pesado y ladilla como cuando se viaja a Quito por Transportes Ecuador, pero no se parece en nada (al menos no todo el viaje). Si estás en Guayaquil, desde el Terminal Terrestre, salen buses hacia Tumbes. Aproximadamente 6 horas de viaje y a $7 el pasaje. Es probable que te toque viajar entre pollos y gallinas, pero cuando la crisis está presente, la resignación aparece. Hay furgonetas que salen hasta Huaquillas, pero luego tienes que cruzar la frontera en taxi y a pie. Asi que yo preferí en la ida, tomar el bus directo a Tumbes. Este se detiene dos veces para que selles tu salida de Ecuador e ingreso a Perú, guarda bien los papelitos que te den (la tarjeta andina). En uno de estos sitios ya puedes cambiar dólares por soles. Verás como por $30 te dan como 90 soles…¡wow! ¡Te sentirás como millonario en sucres! xD (Por cierto si vas desde Quito, lo pensaría 2 veces…son 10 horas hasta Guayaquil :S)

Tumbes: Te bajarás del bus y un calor infernal te derritirá el cerebro. Bienvenidos a Tumbes. Siendo guayaquileña sentí que me cocinaba, no me quiero imaginar que sentirá un serrano. Llegué a la terminal de CIFA (cooperativa por la que viajé) y tomé una mototaxi (pagas solo 2 soles) y luego de unos minutos sacudiendome como canguil en olla, llegué a la terminal de CIVA.
Con la ayuda de un amigo desde Lima ya tenía mi pasaje reservado. Encargué ahí mis maletas y salí unas cuadras más adelante a comer algo y a un cyber. El seco de cabrito es muy bueno (recomendado).

Y hasta parece que es el mismo cyber…

Hacia Lima: Nos esperan 19 horas de largo viaje y uno se imagina que llegará con el trasero aplanado, pero no. Antes de subirte al bus, en la estación puedes pegarte un baño en las duchas que alquilan por un sol, pero con el sol que hace en Tumbes por más baño igual se suda como tapa de olla…bueno al menos te refresca algo. Volviendo al tema del bus, los buses de CIVA salen solo durante 4 horas en la tarde. En el carretero por Mancora, verás la caída del sol (es her-mo-so) es ahí cuando entendí porque tienen que salir antes de que anochezca, no hay luz y las curvas en el camino si son para tenerles respeto.
No recuerdo en que pueblo el bus se detuvo para el típico control policial en el que hacen bajar a todos los pasajeros en una estación. Luego de eso, el camino es largo… en el bus te darán merienda y desayuno, los asientos son cama (completamente reclinables, con almohada y colchita), hay lucecitas para lectura, tienes audífonos, control remoto, monitor con películas y música ya grabadas para que el viaje no sea tan desesperante. Por cierto, hay aire acondicionado, el baño es amplio y siempre está limpio.

El super bus, me tocó el 2do piso (ahí estan las camas 180º)

Ya vienen sin el forro plástico, claro

En Lima: Luego de 19 horas acostada (el sueño de cualquier vago que se respete) llegué a Lima, a la Av. Javier Prado para ser exactos. Un taxi hasta el Hostal en el que me quedé no debe subir de los 10 soles (según me dijeron) y mis habilidades regateadoras lo lograron (ya que el acento delata que somos turistas).

La Av. Javier Prado

Hostal: En el distrito de Miraflores, el aniñado de Lima, se encuentra el Che Lagarto, un hostal bueno, bonito y barato. Puedes quedarte en un dormitorio compartido con 3 o 5 personas más, con baño propio y te tocará alguna cama de las literas. Tuve la suerte de que casi no me tocaron compañeros para esas fechas, asi que tuve cama para dormir 4 horas en cada una xD. Ah, el desayuno gringo te viene incluido, el internet es gratis en una de las 3 máquinas del mini-cyber que tienen disponible por la sala. Hay un bar (prueba el Pisco Sour), televisores y un ambiente agradable para compartir con otros turistas…toda esta maravilla si reservas por internet a tan solo 5 dolaritos la noche.:)

Por aquí entras…(Av. Shell y Larco)

Y este es el Hostal

Turisteando: Tienes todo el distrito de Miraflores para caminar y visitar. Al menos fue el que alcancé a conocer ya que no estuve muchos días. A lo largo de la Av. Larco tienes sitios para comer y comprar de todo un poco. Puedes visitar Larco Mar en el malecón que es como el nuestro pero más grande y con playa en lugar del río gris.

Larcomar

Si mal no recuerdo por ahí queda la calle de las pizzas😛

Otro de los distritos que pude conocer fue Barranco (en la noche es mucho más lindo), siendo lunes los bares y restaurantes estaban abiertos.

Justo estuve en ese sitio de azul, ahí los anticuchos son riquísimos

Por ahí leía en un blog que lo bueno de Lima se acaba cuando termina la Av. Javier Prado, seguramente ahí lo turistico termina, no estoy segura. Llegué a conocer otro distrito llamado Ate ahí se encuentra la explanada del Monumental donde vi a Placebo aparte del concierto solo vi casas alrededor, pasé 12 horas haciendo fila así que lo único que visité fue la tienda que estaba cerca xD.

Clima: Yo viajé en abril asi que no estaba ni tan frio como Quito, ni caliente-desesperante como Guayaquil. En el día por lo general está nublado (yei!) y fresco tirando a frio. Si hace sol, igual estará fresco, al menos para un guayaco… en la noche si hace un poco de frio, pero igual el clima no deja de ser delicioso:) (repito, si no te gusta el calor de Guayaquil claro). Con todo sería bueno que consultes como está el clima para cuando viajes.

Dinero: El sol está como a $2,80 casi 3 veces la diferencia. Con $40 ya tienes 120 soles asi que si te metes a comprar a una de esas tiendas de ropa donde todo está en oferta, como las blusas desde 7 soles gritarás: ¡yupi!😀

Comida: Ceviches a millares surgir. Pero como no soy amante de los mariscos no les paré bola. Los anticuchos son…no, no lo diré. A mi me hicieron probarlos y luego me dijeron que era, asi que haré lo mismo. Combos de hamburguesas tapa-arterias en Bembos te matan el hambre por 12 soles, aunque hay huequitos en los que encuentras almuerzo a 4 soles, comprobado. La gastronomía peruana es realmente extensa, tendría que vivir un tiempo allá para comprobar la variedad.😀

Se acabó lo bueno, de regreso a Ecuador: Dejamos Lima por la ventana del bus y 19 horas esperan de regreso, como ya nos conocemos el camino la ansiedad disminuye. /Bis/ con el viaje.

En mi caso hubo una variante en ese momento ya que necesitaba regresar en menos de 6 horas a Guayaquil, asi que tomé un taxi por 20 soles hasta Huaquillas. Puedes pedirle al taxista que se detenga en migración para que entregues uno de los papelitos que guardaste y salir de Perú tranquilamente. Lastimosamente el taxi se detiene bajo el letrero de “Bienvenidos a Ecuador” y ahí si…a caminar. Tendrás que cruzar la frontera a pie, bajo el mismo sol infernal por una especie de bahía, pero la bahía que nosotros conocemos…(ver foto)

Luego de esto, no olvides ir a sellar ahora el papelito con el que entras a Ecuador (malditos papeleos) y ahí si puedes tomar una furgoneta de Transfosur en la que llegas a Guayaquil en 4 horas exactamente. Esta sale con solo 6 personas cada media hora y te dejan en la Base Naval Norte o en el centro (no se donde porque yo me bajé en la primera).

En total son como 25 horas de viaje, pero el paseo vale la pena. Como estuve de placebofan no conocí más de lo que escribí. Entre todo lo visitado, comido, viajado y comprado (claro que yo gasté como $180 en la entrada al concierto) gasté no más de $400. Viajar en bus te ahorra unos $100 a $150 depende la temporada, lo cual conviene para gastartelos paseando allá…luego de esto, nadie te quita lo vivido😀

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